En 1963 con la incorporación de un equipo IBM 1620, la Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas e Ingeniería de la UCA se convirtió en la primera en el país en poseer una computadora de 2º generación.
Hasta ese entonces sólo operaban la vieja Ferrante Mercury a válvulas de la Facultad de Ciencias Exactas y un equipo transistorizado experimental desarrollado por el Dpto. de Electrónica de la Facultad de Ingeniería, ambas de la UBA.
El equipo 1620 “bautizado” como “Carolina” era una computadora de tipo científico a diferencias de las ya conocidas 1401 de tipo comercial. Constaba de una CPU de 20000 posiciones de memoria (una posición de memoria almacenaba un único dígito numérico) más un módulo de memoria de 20K posiciones, lo que hacia un total de 40K (el máximo posible era de 60K), Se optó por un sistema E/S de cinta de papel perforada y máquina de escribir (de carro y tipo móviles ya que todavía no se había inventado la “bolita”) A ello había que agregarle una unidad perforadora de cinta off-line.
Las normas exigían corriente y temperatura ambiente estables. Para ello se instalaron: en el subsuelo, un equipo estabilizador Marelli capaz de mantener una corriente de 220V/50 Hz y en el primer piso, donde estaba “Carolina”, un acondicionador de aire.
La programación se realizaba en Fortran I y en SPS (más o menos equivalentes al Assembler), además del lenguaje numérico de máquina (reservado sólo para expertos). Ejecutar un programa exigía:
1) escribirlo;
2) cargar el compilador (no existían los programas residentes):
3) compilarlo y obtener el programa objeto en cinta perforada;
4) cargar este último y ejecutarlo.
El primer director del Dto. De Computación fue el Ing. Horacio Reggini, quien obtuvo de IBM tres becas anuales para que alumnos de la Facultad pudieran realizar prácticas rentadas durante un año. Así, el Ing. Fernández Long, titular de una materia que se denominaba Mecánica Técnica III (4º año de Industrial), comenzó a desarrollar trabajos prácticos a resolver mediante cálculo matricial, lo que implicaba el uso de “Carolina”, a cargo de los becarios (alumnos de 4º año).
Transcurrido el tiempo y, lógicamente, “Carolina” se fue retrasando. El sistema a cinta perforada era obsoleto. Todas las actualizaciones de software se lanzaban para el sistema de tarjetas perforadas, por lo cual nos quedábamos afuera. En esas condiciones apareció Fortran II (que entre otras cosas permitía utilizar matrices de 3 dimensiones frente a las bidimensionales de Fortran I) y nos planteó un desafío: adaptarlo a nuestro sistema.
Un grupo de becarios y ex-becarios alzó la bandera y se lanzó a la lucha. Fueron casi dos años de trabajo. Se obtuvieron de IBM el listado del programa (en SPS) y las tarjetas correspondientes. Luego de peregrinar por muchos centros de cómputos, se consiguió (gratuitamente, por supuesto) que NCR nos pasara las tarjetas a cinta de papel (previa conversión en el Banco de la Nación de un dígito que NCR no reconocía por otro) y, a partir de allí, se comenzó la ardua tarea de adaptación, trabajando en lenguaje máquina, quitándole horas al sueño y a las materias hasta hacerlo realidad. Una nueva etapa comenzaba.
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