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Pontificia Universidad Católica Argentina

Santa María de los Buenos Aires

La Investigación en las Universidades Católicas

investigadoresLa Universidad Católica, para cumplir su misión ante la Iglesia y ante la sociedad, tiene la tarea de asumir el estudio de los complejos problemas actuales y elaborar proyectos de solución que concreticen los valores religiosos y éticos propios de una visión cristiana del hombre.

Como expresa Juan Pablo II en la Constitución Apostólica Ex Corde Ecclesiae, la Universidad Católica, para llevar a cabo su servicio a la Iglesia, está llamada “...a ser instrumento cada vez más eficaz de progreso cultural tanto para las personas como para la sociedad. Sus actividades de investigación incluirán, por tanto, el estudio de los graves problemas contemporáneos, tales como, la dignidad de la vida humana, la promoción de la justicia para todos, la calidad de vida personal y familiar, la protección de la naturaleza, la búsqueda de la paz y de la estabilidad política, una distribución más equitativa de los recursos del mundo y un nuevo ordenamiento económico y político que sirva mejor a la comunidad humana a nivel nacional e internacional. La investigación universitaria se deberá orientar a estudiar en profundidad las raíces y las causas de los graves problemas de nuestro tiempo, prestando especial atención a sus dimensiones éticas y religiosas”1.

La investigación consiste en examinar a fondo la realidad, con los métodos propios de cada disciplina, contribuyendo así al enriquecimiento del saber humano2. Esta investigación se realiza a la luz de cuatro características propias de una universidad católica, a saber: “a) la consecución de una integración del saber; b) el diálogo entre fe y razón; c) una preocupación ética y d) una perspectiva teológica”3. Estas exigencias no sólo se refieren a la investigación, sino que también es conveniente que influyan sobre “toda la enseñanza”,“dada la íntima relación entre investigación y enseñanza”4.

  En su discurso a los Profesores Universitarios en el marco del Jubileo del año 2000, el Papa Juan Pablo II, nos recordaba que “(…) la cultura debe ser a medida de la persona humana, superando las tentaciones de un saber plegado al pragmatismo o disperso en las infinitas expresiones de la erudición y, por tanto, incapaz de dar sentido a la vida. Por esta razón, habéis reafirmado que no existe contradicción, sino más bien un nexo lógico, entre la libertad de la investigación y el reconocimiento de la verdad, a la que tiende precisamente la investigación, a pesar de los límites y las fatigas del pensamiento humano. Hay que subrayar este aspecto, para no caer en el clima relativista que insidia a gran parte de la cultura actual”5.

La Iglesia nos advierte que la Universidad “(…) no tiene ya el monopolio de la investigación en campos en los que destacan institutos especializados y Centros de Investigación, privados o públicos. De todos modos, también éstos participan de un clima cultural específico, el de la «cultura universitaria», que es generador de una «forma mentis» característica: Importancia otorgada a la fuerza argumentativa del raciocinio, desarrollo del espíritu crítico, alto nivel de informaciones sectoriales y debilidad de la síntesis, aún dentro de perspectivas específicas”6.

En el actual contexto las Universidades necesitan contar con un adecuado cuerpo de investigadores, provistos de los títulos académicos máximos, idóneos para responder a las nuevas exigencias de los sistemas de investigación, e imbuidos de una cosmovisión cristiana que brinde un punto de partida seguro a su tarea de búsqueda de la verdad.

La Universidad no puede realizar esta tarea sólo por su cuenta, sino que necesita muchas veces asociarse con empresas no universitarias en orden a garantizar el nivel de inversiones en infraestructura, bibliotecas y laboratorios. Esta necesidad no debería menoscabar la libertad de las comunidades académicas para seguir con fidelidad su vocación de investigar la realidad desde el sentido último de todo.

La investigación es la búsqueda de la verdad y la educación consiste en la transmisión de la misma. Es necesario que ambas funciones se realicen de modo tal de favorecer la articulación de los saberes, mostrando que estos se insertan en el contexto más amplio de la cultura.


1. Ex Corde Ecclesiae (ECE), 32.
2. ECE, 15.
3. ECE, 15.
4. ECE, 20.

5. Discurso de Juan Pablo II a los Profesores Universitarios, 09 de septiembre de 2000.
6. Presencia de la Iglesia en la Universidad y en la Cultura Universitaria, n° 2.


Última Actualización: 23/05/2008 16:07
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