Prólogo
Con la obra que ahora tenemos el honor de presentar, nos adentramos en la última etapa –tal vez la más intensa– de la vida de Salvaire. El presente tomo nos muestra al misionero desde el regreso de la frontera con los indios, en marzo de 1876, hasta el nombramiento como párroco de Luján, en mayo de 1889. Queda como promesa de Mons. Durán entregarnos la segunda parte de este tercer tomo, que llevará el título De
El hilo conductor de toda esta obra es evidentemente la vida del P. Jorge María Salvaire, pero más profundamente lo es el misterio mariano en Luján. Por eso, más que hablar de una trilogía, podríamos hablar del desarrollo de un misterio salvífico. Como el desgranarse las cuentas de un rosario, van sucediendo ante nuestros ojos los “misterios” de la vida de Salvaire, estrechamente entrelazados con el desarrollo del Luján mariano.
Desde el primer “voto” en las tolderías de Namuncurá hasta el emprendimiento gigantesco de la construcción de
Se ha repetido en muchas ocasiones que la tarea del historiador se asemeja analógicamente a la del médico, que a través de síntomas debe interpretar las causas de un determinado estado de salud; debe, asimismo, narrar en lenguaje asequible al paciente el diagnóstico y recetar el remedio. No por nada la palabra griega historia proviene del lenguaje de la medicina[1].
Son sin duda, aspectos de la existencia de Salvaire que Mons. Durán ha debido reconstruir con fatiga y dificultad, ya que fue costumbre habitual del biografiado mantener estos “misterios dolorosos” en el silencio y la soledad. No obstante, en base a documentación, prácticamente toda inédita, recolectada pacientemente de diversos archivos y repositorios de este lado del océano y del otro, los “misterios” de la vida de Salvaire van viendo la luz.
Este tomo nos presenta también una faceta de la personalidad de Salvaire que en esta etapa de su vida irrumpe con fuerza: Salvaire el “historiador de
Muchos otros aspectos de la presente investigación podríamos resaltar. Permítaseme sin embargo poner este libro en el contexto del significado que el Santuario de Luján tiene para nuestra historia. Recientemente los obispos latinoamericanos, reunidos en el Santuario de Aparecida, hacían la siguiente reflexión sobre la importancia de los santuarios y lugares de peregrinación: La mirada del peregrino se deposita sobre una imagen que simboliza la ternura y la cercanía de Dios. El amor se detiene, contempla el misterio, lo disfruta en silencio. También se conmueve, derramando toda la carga de su dolor y de sus sueños. La súplica sincera, que fluye confiadamente, es la mejor expresión de un corazón que ha renunciado a la autosuficiencia, reconociendo que solo nada puede. Un breve instante condensa una viva experiencia espiritual Salvaire forma parte inseparable de las “paredes” que hablan en Luján. No solamente las paredes de piedras sillares y ladrillos del Santuario, sino del entretejido de vidas que este sacerdote vicentino supo acoger y acompañar a lo largo de su vida.A más de cien años de la muerte de Salvaire, nos parece que los pueblos que peregrinan en este vasto territorio del cono Sur todavía tienen una deuda de gratitud que saldar con este insigne misionero. Salvaire supo intuir con fuerza el trascendental lugar religioso que tenía el culto mariano lujanense. Dedicó sus mejores fuerzas y sacrificios, el sacrificio de toda su vida, para que Luján fuera el lugar donde nuestros pueblos pudieran entretejer sus vidas e historias con aquella que supo con su “sí” abrir las puertas al Verbo de Dios, Jesucristo. Con el “sí” de Salvaire a Dios, plasmado en su voto mariano, sostenido en el tiempo –no sin poco sacrificio– Luján como santuario mariano, creció hasta convertirse en el lugar privilegiado donde nuestros pueblos se encuentran con su identidad más honda. Allí, el peregrino vive la experiencia de un misterio que lo supera, no sólo de la trascendencia de Dios, sino también de
Agradecemos de corazón a Mons. Durán por permitirnos acercarnos un poco más a los “misterios” de la vida de Salvaire en Luján y de María de Luján en Salvaire.
[1] Cf. Carlo Ginzburg, Checking the Evidence: The Judge and the Historian, en: «Critical Inquiry» 18 (1991) 79-92. Cf. también el clásico estudio de Arnaldo Momigliano, History between Medicine and Rhetoric, en: Ottavo contributo alla storia degli studi classici e del mondo antico, trans. Riccardo Di Donato (Roma 1987) 14-25.
[2]Jorge María Salvaire, C.M., 1847-1899, Historia de Ntra. Sra. de Luján. Su origen, su santuario, su culto y sus milagros(Buenos Aires 1885).
[3] Celam, V Conferencia General del Eiscopado Latinoamericano y del Caribe (Aparecida, 13-31 de mayo de 2007), Nº 259-260.
PALABRAS DEL AUTOR
Queda pendiente la publicación de un cuarto tomo (ya prácticamente concluido), destinado a cubrir el último tramo de su existencia, por cierto el más emblemático, cuando al asumir por propia decisión el viejo título de “Capellán de
Juan Guillermo Durán
De la Frontera a la Villa de Luján El gran capellán de la Virgen Jorge María Salvaire, CM (1876-1889)
Serie ensayos y estudios, 12
Año: 2008
788 pp.
ISBN 978-987-23930-8-3
