Memoria del Primer Coloquio Latinoamericano de Literatura y Teología
Asociación Latinoamericana de Literatura y Teología
Por Cecilia Inés Avenatti de Palumbo
Buenos Aires, 15 de mayo de 2007
En el marco del X Seminario de Literatura y Fe que tuvo lugar en Santiago de Chile del 26 al 29 de septiembre de 2005, un grupo de profesores procedentes de las Facultades de Teología y de Letras de las Pontificias Universidades Católicas de Chile, de Río de Janeiro y de Argentina decidió fundar la Asociación Latinoamericana de Literatura y Teología (ALALITE) con el objeto de vincular las tareas de investigación que hasta el momento se habían realizado aisladamente y establecer un diálogo entre países hermanos del lejano y distante Cono Sur.
A fin de elaborar un primer borrador de los estatutos de la Asociación, el grupo fundacional se reunió en la PUC-Río de Janeiro el 1º de abril de 2006, encuentro en el que participaron, los doctores María Clara Luchetti Bingemer, Eliana Yúnes y José Carlos Barcellos (por Brasil), Clemens Franken (por Chile) y Cecilia Avenatti de Palumbo (por Argentina). Entre los objetivos concretos surgidos en el marco de ese encuentro se decidió adoptar la modalidad de coloquios bianuales con sedes rotativas (Río de Janeiro, Buenos Aires, Santiago de Chile) para dar a conocer y debatir los resultados de los estudios llevados a cabo. De acuerdo con esto se resolvió que Río de Janeiro fuera la sede del Primer Coloquio Latinoamericano de Literatura y Teología. “Literatura y Teología. Aproximaciones teóricas y prácticas”, en el que se formalizaría la fundación de ALALITE.
El doble acontecimiento se llevó finalmente a cabo del 26 al 29 de abril de 2007. Por el carácter fundacional del mismo, se optó por realizar un encuentro por invitación del que participaron un total de cuarenta profesores. La representación argentina estuvo compuesta por trece miembros, procedentes tanto de la Teología como de las Letras, todos ellos integrantes del Seminario Interdisciplinario Permanente de Literatura y Teología que desarrolla sus actividades en el marco del Instituto de Investigaciones Teológicas de la Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina, que viene desarrollando sus actividades desde hace 9 años de modo ininterrumpido. Al grupo se sumó, además, el Lic. José María Poirier, director de la Revista Criterio. Los diez profesores chilenos eran oriundos de las Facultades de Teología y de Letras de Santiago de Chile. Los dieciséis restantes eran profesores brasileros de la PUC-Río y de otras universidades que se sumaron al encuentro procedentes de ciudades del interior como Curitiba, Florianópolis, Juiz de Fora y San Pablo. De este modo el perfil académico de los invitados a participar con ponencias buscó ser representativo de los tres países convocados. Puesto que una fundación necesita raíces asentadas y frutos renovados, se intentó abarcar un registro lo más completo posible de la vida académica, razón por la cual el grupo estuvo conformado por un amplio abanico de edades, lo cual fue evaluado en varias oportunidades como una gran riqueza.
El diálogo entre literatura y teología que nos proponemos desarrollar en el marco de la Asociación quiere responder a la propuesta conciliar de encuentro de la Iglesia con el mundo de la cultura. Este cruce interdisciplinario ha llevado a que algunos teólogos de la segunda mitad del siglo XX se plantearan el estatuto epistemológico y sus posibilidades metodológicas en vistas a establecer un intercambio necesario, fecundo y eficaz entre fe cristiana y cultura. Por su parte, en el campo de la literatura es desde el comparatismo discursivo que se está intentando configurar un fundamento epistemológico. El propósito de las tareas que de aquí se desprenden busca contribuir a una evangelización de la cultura que, respetando los ámbitos y competencias de cada disciplina y región, les insufle el aliento divino de la esperanza, del amor y de la comunión que brotan de la fuente perenne de la belleza.
En efecto, en sus orientaciones para el diálogo con el mundo de la cultura el Concilio Vaticano II proponía volver la mirada hacia la literatura y el arte como fuentes de humanidad y como vías de acceso del hombre a Dios . La forma estética, señalaba el texto pontificio, nos enfrenta de modo inmediato con nuestros límites y grandezas, con nuestras angustias y esperanzas, con nuestra necesidad de solidaridad y anhelo de trascendencia, contribuyendo de este modo al redescubrimiento del sentido de la existencia. Cuatro décadas han transcurrido desde entonces y la tendencia hacia la deshumanización lejos de decrecer ha ido en aumento. Por ello, en el pórtico del tercer milenio, apremiado por la urgencia de abrir hendeduras en el muro del sin sentido, Juan Pablo II volvió a llamar nuestra atención sobre “las realizaciones artísticas, tanto literarias como plásticas, que a su manera no son solamente ilustraciones estéticas, sino verdaderos «lugares» teológicos” .
En la misma dirección puede interpretarse la invitación jubilar a pensar de modo creativo en caminos que confluyan en la configuración de una cultura universitaria abierta a un “nuevo humanismo” , ya que la Universidad constituye “una realidad de importancia decisiva” en cuyo “ámbito se juegan cuestiones vitales, profundas transformaciones culturales, de consecuencias desconcertantes, que suscitan nuevos desafíos” .
Similares motivaciones alentaron la convocatoria realizada recientemente por el Pontificio Consejo de la Cultura, el cual durante los días 27 y 28 de marzo de 2006 dedicó su reunión plenaria a la consideración de la via pulchritudinis como “camino de evangelización y de diálogo”, “como una forma de llegar a Dios”, en vistas de que “en una época que desconfía de las verdades fuertes y que pone en duda la existencia de un bien universal, la belleza puede aparecer como lugar de encuentro entre hombres de culturas diversas, como la primera etapa del camino que conduce al descubrimiento del ‘verum’ (lo verdadero) y del ‘bonum’ (lo bueno).”
El Coloquio significó un primer intento de conocimiento e intercambio. Las temáticas y metodologías interdisciplinarias de las treinta y cinco ponencias y de las dos conferencias demostraron el gran interés por generar un nuevo espacio y un nuevo lenguaje para el hombre del siglo XXI. Tras casi veinte años de tareas solitarias este encuentro puso en evidencia también cuánto falta aún por recorrer respecto al diálogo. Los temas tratados pueden agruparse en tres ejes: a) propuestas teórico-metodológicas; b) aplicaciones a obras literarias latinoamericanas; c) aplicaciones a obras de la literatura universal. El material trabajado ha sido reunido en CD rom, bajo el título Actas del Primer Coloquio Latinoamericano de Literatura y Teología (ISBN: 978-987-23520-0-4).
La perspectiva teórico-metodológica, abordada por la conferencia inaugural de C. Avenatti de Palumbo, fue tratada también por los brasileros Manzatto y Soethe; de los chilenos C. Franken, C. Bustamante y J. Galgani; y de los argentinos E. Koira, S. Campana, P. Bayá Casal y J. Quelas.
La proyección del diálogo aplicado a obras latinoamericanas –Lispector, Borges, Cortázar, Arlt, Blest Gana, Allende, Fijman, Guimaraes Rosa, Prado, Parra y Mármol– estuvo representada por la conferencia de A. Toutin y por las comunicaciones de los brasileros E. Yunes, R. Camorlinga, J.C. Barcellos, M.C. Bingemer, D. Ramos de Oliveira; por los chilenos M.P. Díaz Lazcano. J. de la Fuente E. Saide y M. Donoso, C. Merino; y por los argentinos L. Adur, M. C. Beraldi, L. Salcedo, M.C. Schindler.
Finalmente, la presencia de la literatura universal tuvo su espacio en trabajos sobre obras de Dostoievski, Zola, Pamuk, Yourcenar, Teresa de Ávila, Martín Descalzo, Tobías, Saramago, que realizaron los brasileros S. Ferraz, W. Tenorio, L. Dreher ; los argentinos J.M. Poirier, E. Adrogué, L. Giancarlo, A. Rodríguez Falcón y G. Cargnel; la chilena A. Serrano Pérez y la española S. Rollán.
