En el afán de profundizar y difundir los conocimientos de la región, de sus temas y de sus protagonistas, el PIGPP consideró oportuno organizar un congreso que trate las distintas temáticas que atañen a la región. Se invitó como oradores tanto a expertos del ámbito académico como a los mismos protagonistas de la clase política y administrativa de la región, para que expongan sus conocimientos y experiencias ante un público universitario, aunque abierto a la comunidad, con acceso gratuito y sin mayores requerimientos que el simple interés por la Patagonia. El propósito era avanzar en la misma línea que con los trabajos de campo y los viajes de estudio, es decir, crear la pasión por esta región del país, pero a un público lo más amplio posible. Consideramos que las charlas y el intercambio de conocimientos y experiencias podían ser fundamentales para ese objetivo.
Y el resultado fue más que óptimo, ya que el numeroso y variado público que asistió al congreso (al que denominamos “Jornadas Patagónicas”) nos dio un veredicto favorable y nos amplió el horizonte. Otra vez la Providencia jugó sus cartas en tres aspectos: en primer lugar, observamos que en Buenos Aires existía una gran cantidad de personas interesadas en la Patagonia, trascendiendo al propio ámbito de la Universidad y que luego acompañó con énfasis las actividades del PIGPP; en segundo lugar, el contacto con los oradores invitados nos permitía interactuar con personajes notables emparentados de diversos modos con la región; y en tercer lugar, nos fuimos fogueando como organizadores y, paradójicamente, como anfitriones de una región que distaba al menos unos 1000 Km. de Puerto Madero.
El primer paso se dio en 1995, con la I Jornada Patagónica en Puerto Madero, pero más adelante, estas se trasladaron a la región protagonista, viviendo las Jornadas en su propio escenario.