UCA

Pontificia Universidad Católica Argentina

Instituto de Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales

Personajes Patagónicos

Padre Pedro Bonacina (1859-1927)

El 5 de enero de 1886, llega al Muelle de las Catalinas.

bonacinaVa a la casa de los salesianos en la Boca. Es sacerdote del clero secular y deja atrás algunos sinsabores que lo obligaron a salir de Italia.

Había nacido en Oggiorno, Provincia de Como, Arquidiócesis de Milán, el 8 de noviembre de 1859. Tras estudiar en la Academia Brera de Bellas Artes de Milán y ser cartógrafo militar, es ordenado sacerdote el 3 de junio de 1882.

Desde la Argentina le escribe al propio Don Bosco para que lo acepte en la congregación salesiana. En 1887 viaja a la Patagonia por primera vez, acompañando a Monseñor Cagliero.

Su destino primero fue Patagones desde donde, el 22 de marzo de 1888, montando a caballo sale por primera vez a recorrer la inmensidad de aquellos campos y a misionar en ellos, lo que hizo hasta su muerte en 1927.

Ese primer viaje lo llevará a Guardia Mitre y de allí a Choele Choel.

En esa ocasión se encuentra por primera vez con el cacique Catriel, a quien nunca pudo casar, pese a que misionó entre los suyos y bautizó, dio la primera comunión y casó a muchos indígenas.

Recorre la zona incansablemente y en 1891 le encomiendan la misión de Conesa y Choele Choel, en el curso del Río Negro.

Ese mismo año llega por vez primera a Fortín Mercedes, a orillas del Río Colorado, recorre las 100 leguas de los campos de Luro y llega al mar, y al volver al Fortín es cuando concibe la idea de fundar un Colegio allí, que será una de las obras importantes de su vida y que ocupara 20 años de su labor misionera.

Entretanto, continúa sus extensas giras misioneras, en soledad.

A comienzos de 1892 vuelve a misionar a Choele Choel.

A mediados de año, construye un particular navío para tentar la navegación del Río Negro, primero hasta Conesa y de allí hasta Viedma.

Una vez en Viedma, Monseñor Cagliero le encomienda una difícil misión: inspeccionar una posible fundación en el Chubut, adonde nunca antes habían podido llegar los salesianos.

Parte el 1º de junio de 1892. Junta una tropilla de caballos para recorrer en pleno invierno los más de 500 kilómetros que lo separan de Rawson.

Remonta el Negro hasta Castre, de allí al sur hacia Valcheta, cruzando en Bajo del Gualicho y de allí a Gaiman y Rawson ya en el Chubut.

Llega, tras 26 durísimos días de cabalgata, con su pequeña comitiva exhausta, casi sin caballos, a internarse en la difícil situación en la que se encontraba una pequeña y agitada misión.

Con su presencia, fueron apaciguándose y ordenándose los ánimos. Recién a principios de 1893 entrarían oficialmente los salesianos en la zona.

Durante todos los años de misión, obligado por las circunstancias, el Padre Bonacina ofició de médico rural. Su especialidad fue la traumatología, donde mostró pese a no ser médico y tener un saber más empírico que científico, grandes dotes.

En 1894 Monseñor Cagliero le encomiendas largas ‘misiones circulares’ que lo llevaran muchas veces en estos años al norte y sur de río negro y al sur de La Pampa, subiendo y bajando en torno a la línea que marca el Río Colorado.

El 2 de febrero de 1895 profesa los votos perpetuos en la congregación salesiana. De allí, volverá a la zona de Choele Choel y La Pampa.

Para mediados de 1895, mientras misiona incansablemente en un lugar y en otro de un vasto territorio, recorrido habitualmente a caballo y en soledad, piensa, madura y proyecta el Colegio San Pedro en Fortín Mercedes, con la ayuda de Don José Luro.

En el Colegio San Pedro están los esfuerzos mayores de misión social y apostólica del Padre Bonacina. Los siguientes 20 años tendrán como epicentro de sus labores materiales y espirituales esta loma sobre el Río Colorado.

En 1922, se ofrece para tomar a su cargo la misión en Junín de los Andes, pese a que ya su edad y los desgastes de tantos años de trajines apostólicos, habían minado su salud. Logra levantar allí la misión y establecer un viejo sueño de fundar una chacra experimental.

Su salud se deteriora más y más. Ya desde comienzos de 1927, estando en Buenos Aires, comienza a sentir cada vez mayores fatigas y malestares.

El 24 de septiembre, sábado, fiesta de Nuestra Señora de las Mercedes, despierta a un día agradable, soleado, fresco. Enterado de qué día y fiesta es se entusiasma: “¡qué lindo día para morir!”

Esa noche moría calmadamente.

NOTAS
1- Escrito por Eduardo B. M. Allegri en base a la obra “El Angel del Colorado” del P. Raúl Entraigas.



Pontificia Universidad Católica Argentina Av. Alicia Moreau de Justo 1500 - Buenos Aires Accesibilidad | Teléfonos | Contacto