Desde su identidad eclesial y conciente de su misión social, la Universidad quiere ser instrumento cada vez más eficaz de progreso cultural tanto para las personas como para la sociedad (Ex Corde Ecclesiae 32) y quiere empeñarse con espíritu cristiano de servicio a los demás en la promoción de la justicia social, al servicio del crecimiento integral de la persona.
Así, para lograr una Universidad comprometida se impulsa a docentes, estudiantes, directivos y personal no docente a que formen una comunidad auténticamente humana, animada por el Espíritu de Cristo y que se distinga por su apertura solidaria al prójimo y su compromiso con los más necesitados.