Marisa Insua

119. Marisa Insua
Infancia interrumpida
11.04.18 al 22.04.18

Biblioteca Nacional Mariano Moreno

El Pabellón de las Bellas Artes expone una conmovedora muestra de las obras más recientes de Marisa Insua, cuyas fantasías como niña, las desdichas que probablemente ha sufrido y las complejidades que tal vez ha enfrentado, han surgido enérgicamente como arte.

En esta muestra, Insua emplaza sus esculturas en instalaciones, con muñecos de niños grotescos, protagonistas de la exhibición de esos cuerpos, que nos evocan a una idea malentendida de la infancia. Una menor como objeto sacrificial rodeada de perros amenazantes, que reinterpretan intimidaciones recibidas de los adultos, se aferra a su muñeca en una realidad cargada de exclusión; o el encierro dentro de un corralito con pisos descuidados, donde los pequeños sin una enseñanza con amor, juegan desde la absoluta ignorancia con fieras ratonas; o la dificultosa trepada a un árbol intentando llegar a aquel nido donde se van a sacar los huevos, sin saber si ello está bien o está mal; o la intensidad del contraste en el dialogo intimo de un secreto arriba de una escalera entre una criatura de piel oscura y los colores chillones de una cotorra; o el más nefasto malestar en la negación de dos amigas a la integración de quien queda aislada y dolida, delatan una niñez a la que le cuesta ser inocente, exponiendo una felicidad no lograda.

Los dibujos expresivos en aguafuertes y aguatintas de chicos acompañados muchas veces de un objeto religioso, un juguete o una mascota, escenifican una triste melancolía, como en la visión sufrida de un cumpleaños con una niña totalmente ignorada por el resto de los invitados; o de jóvenes, ya con trazos más duros y un violento impacto en el espectador, como en las uñas largas de "Juguetes míos" o las lenguas eróticas de los perros y gatos en "Un cuarto propio".

En palabras de la artista, "... ¿Qué sucede durante la infancia? Que les sucede a los niños en esos primeros años en el mundo - ¿alegórico, feliz? - ¿que debería acogerlos? El espacio infantil se presenta generalmente como un lugar mitológico, repleto de juegos y colores, que me es necesario repensar y de construir. Fieras, animales, adultos se cuelan en mi obra frente a inocencias clandestinas y mancilladas. La infancia nunca fue un lugar seguro. La familia siempre se presentó como una telaraña compleja de la que es difícil escapar. La llave estará tal vez en aprender a ocultarse, en saber jugar con las fieras, hasta llegar a la adultez ."

La obra de Marisa Insua personifica el sufrimiento de la humillación, la angustia de la soledad, la paciencia del dolor, la pena de la reclusión y el aislamiento, un conjunto de recuerdos tormentosos que en el proceso de la inventiva y la imaginación, encuentran una manera de ir sobreponiéndose. Incluso tropezamos en su obra con una arrogante presunción, y una insolente soberbia y mando. Infancia interrumpida en exposición nos inserta en la dimensión del cosmos donde se desarrollan estas historias y el universo que abarca.

Lic. Cecilia Cavanagh
Curadora
Directora del Pabellón de las Bellas Artes - UCA