Informe Desglosado 2012

INFORME DESGLOSADO

En el informe, se realiza una lectura de la evolución de un conjunto amplio de indicadores de derechos del niño, niña y adolescente claves al desarrollo humano y social (2007-2010/2011), en las dimensiones de (a) Subsistencia, (b) Salud y hábitat, (c) procesos de Crianza y Socialización, (d) Educación y (e) Trabajo Infantil. Asimismo, en el caso de cada una de las dimensiones se realizó un estudio cualitativo en profundidad que tuvo como propósito dar voz a los niños, niñas y adolescentes.

En el hábitat de vida de niños/as y adolescentes se han experimentado leves progresos entre 2007/2010-2011 en indicadores como: calidad de la vivienda, hacinamiento, déficit en el acceso a agua corriente y déficit en el acceso a la red de gas. En el segundo año del Bicentenario, 18,5% de los chicos/as viven en construcciones precarias, 20,1% en condiciones de hacinamiento, 18% en viviendas sin acceso a la red de agua corriente y 40,8% en viviendas sin acceso a la red de gas.

La EDSA del cuarto trimestre de 2011, permitió una aproximación a algunos aspectos de la salud de niños/as y adolescentes. Por un lado, se advierte que la percepción del adulto de referencia sobre el estado de salud del niño/a o adolescente, en términos generales es positiva, en tanto 59% de los niños/as y adolescentes desde la perspectiva de sus padres gozan de “muy buen” estado de salud (49% en el estrato social muy bajo y 75% en el estrato medio alto).

El 23% de la niñez y adolescencia urbana hace más de un año que no realiza controles médicos. Esta situación se torna más crítica a medida que aumenta la edad del niño/a y disminuye el estrato socioeconómico (29,3% en el estrato social muy bajo y 16,3% en el estrato medio alto).

El 45,3% de la niñez y adolescencia entre 3 y 17 años hace más de un año que no realiza una consulta odontológica. Cabe destacar que de dicha población, 16% nunca ha realizado una consulta (63% en el estrato social muy bajo y 26,4% en el estrato medio alto).

Las oportunidades de estimulación emocional e intelectual en los primeros años de vida son fundamentales para el desarrollo del máximo potencial del niño/a, que disminuye a medida que empeora la situación socioeconómica de los hogares. Por ejemplo, a casi 3 de cada 10 niños/as menores de 5 años no le suelen leer cuentos ni narrar historias orales (46,5% en el estrato social muy bajo). No se observan cambios significativos entre 2007 y 2011, y las brechas de desigualdad social no se han modificado. La situación en niveles de incidencia dispares se repite en indicadores como la propensión a cantar, jugar y dibujar, a que festeje el cumpleaños, a tener libros infantiles, entre otros.

En la educación inicial obligatoria (sala de 5 años) y en la educación primaria, la tasa de escolarización es casi plena y no se registran cambios en el período 2007/2010-2011. En la asistencia con sobre-edad tampoco se advierten variaciones interanuales significativas.

Las brechas de desigualdad social se mantienen estables. Los niños/as entre 6 y 12 años en el estrato social muy bajo registran 3 veces más chance de asistir a la escuela con sobre-edad por haber repetido de año u otras causas que pares en el estrato social medio alto.

En la educación secundaria no se observan variaciones interanuales significativas en la no asistencia (9%). Se estima que en el segundo año del Bicentenario, 28,5% de los adolescentes urbanos se encontraban en situación de rezago educativo (no asistían a la escuela o se encontraban en algún año inferior al correspondiente a su edad). Dicho déficit educativo registra significativas desigualdades sociales que se mantuvieron estables en el período. En 2011, la brecha fue 3,7 veces regresiva para los adolescentes en el estrato social muy bajo respecto del estrato medio alto.

Los progresos han sido relevantes del período 2007/2010-2011 en algunas ofertas educativas y en la evaluación que realizan los padres de los niños/as en aspectos que hacen a la calidad de la educación. En particular, se registran avances importantes en la oferta de enseñanza de idioma extranjero y computación en la educación primaria.

En el caso de la enseñanza de computación se pasó de un déficit de 52,4% en 2007 a 42,9% en 2011 (cayó el déficit 9,5 puntos porcentuales). Las brechas de desigualdad social aún son muy amplias, sin embargo tendieron a disminuir como efecto de mayores progresos entre los niños/as más desfavorecidos en términos socioeconómicos. Se pasó de una brecha de 3,2 en 2007 a una brecha de 2,6 en 2011.

En el caso de la oferta de enseñanza de idioma extranjero en la educación primaria, los avances también fueron importantes: se pasó de un déficit de 48,9% en 2007 a 40,3% en 2011 (el déficit cayó 8,6 puntos porcentuales). La brecha de desigualdad social se mantuvo estable en 3 veces regresiva para los chicos/as en el estrato social muy bajo respecto del medio alto.

En la Argentina urbana de 2011, se estima que entre los meses de octubre a diciembre, 9,1% de los niños/as en escuelas pública en el nivel primario recibieron su computadora portátil, mientras que en el nivel secundario la cobertura alcanza al 33,5% a nivel de la Argentina urbana.

La incidencia del trabajo en la niñez y adolescencia no ha experimentado cambios significativos en el período analizado 2007/2010-2011. Se pasó de 15,9% de niños, niñas y adolescentes que realizaban algún tipo de trabajo (doméstico intensivo o trabajo en actividades económicas) a 17,9% en 2011. La propensión al trabajo es claramente mayor entre los adolescentes, donde alcanza 34,2% en 2011.

Las diferencias de género no son significativas a nivel agregado, pero es claro que los varones registran mayor propensión al trabajo en actividades económicas y las mujeres en actividades domésticas. Las brechas de desigualdad social se han mantenido estables en el período. Mientras que en 2007 los chicos/as en el estrato social muy bajo registraban 2,5 veces más chances de trabajar que pares en el estrato social medio alto, en 2011 dicha brecha era de 2,8 veces, además de mantenerse estable en el trabajo en actividades económicas e incrementarse levemente en el trabajo doméstico intensivo.

Las principales actividades económicas que los niños/as y adolescentes realizan son las de colaboración con algún familiar en su trabajo o negocio, duplicando a la cantidad de chicos que realizan actividades con miembros que no pertenecen al grupo doméstico. No obstante, existe un porcentaje elevado de niños/as y adolescentes que trabajan en la vía pública limpiando vidrios y abriendo puertas de taxis.

La mayoría de los niños y adolescentes suele trabajar con algún mimbro del hogar (67%), sin embargo 33% lo hace con alguna persona ajena al grupo familiar.

Por otra parte, se advierte que los niños/as y adolescentes que realizan trabajo infantil en espacios abiertos presentan más posibilidades de no asistir a un centro educativo formal que quienes trabajan en el marco de su hogar. En este sentido, la información presentada evidencia que son los niños/as y adolescentes provenientes de contextos de mayor precariedad quienes se encuentran trabajando en dichos lugares, incrementando aún más las desigualdades sociales preexistentes.