UCA

Saludo y pedido a los docentes

Buenos Aires, 11 de abril de 2014

Queridos docentes:

Ante todo les deseo una buena Semana Santa y una Pascua feliz.

Me pareció adecuado acercarles un comentario acerca de la situación que se creó en los últimos días a causa de reclamos estudiantiles que llegaron también a algunas aulas.

Hace varios años que se discute acerca de la creciente postergación de los exámenes y de la finalización de las carreras. Yo mismo, siendo docente, he advertido con preocupación que, mientras veinte años atrás era poco común que los alumnos postergaran los exámenes, hoy es una praxis siempre más frecuente, lo cual nos pone frente a un problema cultural relacionado, entre otras cosas, con la multitud de distracciones que se ofrece hoy a la vida de un joven. Aun en carreras cuyo plan de estudios tiene la misma cantidad de materias que en otras décadas, los exámenes se postergan por años sin costo alguno, a diferencia de lo que ocurre en otras Universidades de gestión privada.

Por eso, después de conversarlo durante varios años tanto en el Consejo Superior como en el Consejo de Administración, finalmente se tomó la decisión de comenzar a cobrar un derecho de examen a partir del cuarto turno (lo cual supone que ha pasado aproximadamente un año después de finalizada la cursada de la materia). A los alumnos de segundo año en adelante, en las facultades donde hay cinco turnos de exámenes, sólo se cobrará después del quinto turno (aproximadamente dos años después de finalizada la cursada).

No tengo dudas sobre la legitimidad (desde el punto de vista normativo) de esta medida, ni sobre su conveniencia, aunque será complementada por otras medidas que seguimos analizando, tendientes a ayudar a los alumnos a presentarse a exámenes en el tiempo adecuado, favoreciendo así un proceso de síntesis de los contenidos de cada año de la carrera.

Como se advierte, se trata de una medida fundamentalmente académica y pedagógica. La comprensible molestia que provoca tener que abonar un derecho de examen es parte de su fuerza educativa. Procura que no sea tan sencillo y gratuito postergar indefinidamente los exámenes. Pero también es comprensible si los alumnos expresan respetuosamente su rechazo (prefiero no referirme a formas agresivas de presión que implican inversión de roles y no se admiten aquí), aunque eso no debilita en modo alguno la fuerza de nuestra convicción sobre la medida, que está ya debidamente aprobada y comunicada, si bien no tendrá efectos durante 2014.

Quien viene a esta Universidad de gestión privada sabe que tiene un perfil peculiar y que, tanto en su espíritu como en sus normas, se orienta a favorecer un proceso de formación sin interrupciones ni postergaciones, y con cierto orden que evite distraerse de los objetivos fundamentales. Otras Universidades del mundo, con preocupaciones similares a las nuestras, han tomado medidas mucho más drásticas para los alumnos. Por ejemplo, incorporar un examen integrador al final de cada año, como condición para pasar al año siguiente. Nosotros hemos sido mucho menos ambiciosos y hemos excluido ese tipo de decisiones.

El efecto económico de la medida tomada es mínimo, irrelevante, aunque algunos quieran atribuirle una finalidad económica, interesada y hasta egoísta. Además, como se espera que esta medida resulte efectiva y logre que la mayoría de los alumnos regularice sus exámenes, el efecto económico irá desapareciendo.

Por todo lo dicho, les ruego que no dediquen tiempo de las horas de clase para discutir esta medida, ya que nos interesa sobremanera cumplir con el dictado de los temas de los programas.

Una vez más agradezco el esfuerzo que ustedes realizan, junto con directivos y administrativos, en orden a preparar a nuestros alumnos, con una formación integral, para un desempeño profesional excelente.

Los recientes aumentos de salarios a los docentes han significado un gran esfuerzo presupuestario, y responden a una alta valoración de su tarea, con un constante empeño por evitar el deterioro de sus salarios.

Los saludo con afecto, deseándoles nuevamente muy feliz Pascua. Amablemente.

Mons. Dr. Víctor Manuel Fernández
Arzobispo Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina