UCA

El significado de los Campus de la UCA

Buenos Aires, 3 de diciembre de 2014

Hemos terminado la obra de los cuatro Campus de la Universidad:

  • En 2010 terminamos Paraná. Luego se continuó con la mitad que faltaba de Rosario, que se completó en 2013.
  • En marzo de este año 2014 se terminó Mendoza (Godoy Cruz), cuyo Campus completo se construyó en un año.
  • En Puerto Madero faltaba la mitad del edificio Santa María. Acabamos de terminar esta obra que nos habíamos propuesto. El interior tiene su estructura lista pero los detalles de obra quedan a cargo de las empresas que lo vayan alquilando, como de hecho lo hizo ya el Banco Santander.

Habiendo terminado todas las obras importantes de la Universidad, es bueno destacar un mensaje que nos dan estos edificios. Han sido construidos con un criterio de integración y procurando transmitir un mensaje de integración que yo quise asumir con fuerza desde que llegué al Rectorado. Este mensaje se advierte en una arquitectura homogénea que quiere resaltar que estamos en una Universidad, no en una mera suma de facultades, como lamentablemente ocurre en la mayoría de las Universidades.

Homogeneidad también entre las distintas Sedes, mostrando que es una sola Universidad. Fuera de la Sede Paraná, construida sobre la base de una casa antigua, las demás Sedes tienen un estilo semejante.

En cada una de las Sedes, la construcción procura darnos un permanente mensaje de integración en una única Universidad, y no una confederación de entidades autónomas y autosuficientes. Claro, eso tiene que traducirse en una cultura, en una forma de vivir la Universidad, y eso es más largo y complicado. Y cuesta enormemente, porque hay una cultura del propio rancho de la mirada permanente a los propios y pequeños intereses. No podemos permitirnos una mera suma de obsesiones endogámicas. Hay una integración que debe ser interpersonal, comunitaria, intelectual, académica y cultural. Espero que al menos el mensaje de nuestros edificios nos recuerde ese objetivo que está claramente plasmado en el proyecto institucional de la UCA.
 

La Iglesia mayor

En este único campus aparece la iglesia mayor de la Universidad, algo que nos debíamos. Es iglesia, no capilla. El arzobispado aprobó la designación de “iglesia”, que desde un punto de vista canónico y litúrgico tiene una importancia mucho mayor. Se convierte así en el lugar central del culto de la Universidad, en su centro espiritual de constante actividad. Por eso está destacada también arquitectónicamente.

Dedicada al Corazón de Jesús estamos expresando que debe ser el corazón, la fuente de vida y de fuego de toda la Universidad. Porque para la Iglesia el verdadero saber nunca es sólo luz, sino fuego.

Esta iglesia aparece bien integrada en el conjunto de la construcción, y destacada, para mostrar que aquí la vida espiritual no puede entenderse como un parche, como una actividad secundaria o tolerable. En nuestra concepción de la vida y la sabiduría el “espíritu” es indispensable, esencial, fundamental, y debe penetrarlo todo.

Esta iglesia, con la gran torre que se ve desde todo el campus, marca desde ahora la fisonomía de la UCA. Desde el mes de marzo, cuando será bendecida, se convertirá en una especie de santuario universitario. No sólo celebraremos aquí todas las Misas, sino que quiero que todos los días haya al menos seis horas de adoración, donde participen alumnos, docentes, empleados, directivos. Por dos razones:

Primero, porque yo creo en el poder de la oración, y que todos los días durante seis horas haya gente rezando por los demás es algo que le hará bien a la comunidad universitaria.

Pero también porque estoy convencido de que hace mucho bien estar un rato en silencio. Aun para quien no tiene fe, estar un rato solo en silencio permite enfrentar la propia verdad, dejar de esconderse de sí mismo, ordenar algunas cosas, serenar el interior. Y si creemos que allí frente a uno está Dios, está Jesucristo vivo, estamos seguros de que estar ante su fuego invisible a los ojos nos purifica, nos ilumina, nos calienta, nos sana. ¡Cuánto bien le hará a la Universidad que muchos de sus miembros tengan ese espacio semanal de reposo ante Dios!

Vamos a pedir que todos los que puedan se anoten una media hora fija por semana. Pueden hacerlo de a dos por si uno de ellos tiene un imprevisto. También pediré a cada facultad y a cada dependencia que tome una hora por semana, cubriéndola con distintas personas. Basta que siempre haya dos personas aquí, en oración, para que la vida de la Universidad cambie. Eso será a partir de marzo y le pedí al Capellán general que lo coordine.
 

Mons. Dr. Víctor Manuel Fernández
Arzobispo Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina