UCA

Alberto Ginastera: homenaje a su legado

Buenos Aires, 30 de mayo de 2016

El Maestro Ginastera es uno de los fundadores de esta Universidad, y quien creó nuestra facultad de Artes y Ciencias musicales. Su presencia en el primer Consejo Superior, junto a Williams, Valsecchi y otros grandes, muestra cómo desde el comienzo hubo aquí una voluntad de integración del saber que supone la excelencia profesional y no excluye el arte.

Se me ocurrió revisar las actas del Consejo Superior de los comienzos de la UCA, para ver qué tipo de intervenciones tenía Ginastera. En mayo de 1958, por ejemplo, propone que se enseñe música contemporánea, y vuelve a insistir dos meses después con la idea de que la música debe ser para todos y no sólo para los alumnos de música. En otra sesión cuenta que ha salido a buscar donaciones para formar una biblioteca de música y propone que la Universidad tenga un espacio en la radio del Estado.

Monseñor Derisi, 25 años después, lo recordaba diciendo que “a sus cualidades sobresalientes de compositor unía, lo que es difícil encontrar en una misma persona… un sentido eminentemente práctico. En sus años de decanato supo imprimir a la facultad desde un comienzo este doble sello, hasta llegar a constituirla en el centro musical más importante del país”.

En mayo de 1959 cuenta que ha sido invitado a Europa por la Sociedad internacional de música contemporánea, siendo el único latinoamericano convocado a ejecutar una obra. En marzo de 1960 pide que exista un lugar amplio donde puedan encontrarse profesores y alumnos para acrecentar su relación. En mayo cuenta con orgullo que su facultad ya posee un centro de estudiantes, el primero de la Universidad, además de una cooperadora organizada por los mismos alumnos. En distintas actas aparecen tanto felicitaciones dirigidas a él por los conciertos que brindaba en el extranjero como donaciones que el Maestro conseguía para su facultad.

En octubre de 1962, ante algunos reclamos por los altos costos que implicaba sostener su facultad, hace una encendida defensa sobre la presencia pública de la facultad, a cuyos conciertos asistían más de 3000 personas, y destaca que también desde la música “se contribuye al progreso cultural del país”.

En mayo de 1963 presenta su renuncia, porque su actividad profesional se había desarrollado mucho y era constantemente requerido dentro y fuera del país. Pero entre Mons. Derisi y el Dr. Valsecchi lograron convencerlo de que retirara la renuncia. Finalmente, su creciente prestigio hizo que se dedicara especialmente a la composición y ya no pudiera ocuparse de la gestión de la facultad.

Alberto Ginastera es uno de los grandes compositores clásicos del siglo pasado, uno de los más sobresalientes del continente americano y, sin dudas, el más importante que tuvo Argentina.

Pero podemos decir esto porque Ginastera no copiaba, no imitaba, sino que creaba a partir del humus propio de la cultura musical argentina, de sus ritmos y de su historia, en una especie de nacionalismo creativo o de argentinismo abierto e innovador (llamado “nacionalismo subjetivo”). Por eso su obra suele identificarse como "la música de las pampas".

Sin embargo, aquí fue blanco de los celos, especialmente en los ataques de la revista “Primera Plana”. La incomprensión que sufrió llegó al extremo en la prohibición, mediante un decreto del gobierno de Onganía, que le impidió representar su ópera Bomarzo en el Teatro Colón. Él mismo decidió retirar del Colón todas sus demás obras hasta tanto repusieran Bomarzo, y finalmente se autoexilió en Suiza, exponiéndose a una nostalgia que expresaba en sus cartas.

Fue un católico capaz de un diálogo a fondo con la cultura, consciente de la libertad que le daba su fe, pero a su vez un modelo que muestra hasta dónde la misión que Dios le da a uno marca toda la propia vida. Porque empezó a tocar con una flautita que le trajeron los Reyes Magos, y allí nomás advirtió que era capaz de crear. De ahí que a los siete años comenzó con clases particulares y a los doce ingresó al Conservatorio Williams. A sus veinte años una obra suya se ejecutó en el Colón.

A través de él, por llamado de Dios, tuvo su expresión musical culta el espíritu profundo de la cultura argentina. Por eso queremos ofrecerle este sentido homenaje.

Mons. Dr. Víctor Manuel Fernández
Arzobispo Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina