UCA

51º Colación de Grados Académicos

Buenos Aires, 9 de sepiembre de 2013

Este acto se llama “Colación de Grados”, y algo nos dice esta expresión. No se trata de posgrados, especializaciones, doctorados, sino del Grado, donde ustedes reciben la formación básica para desempeñar una profesión. De hecho, las personas normalmente se identifican con la Universidad donde han hecho su carrera de grado, y no tanto con aquellas donde se han perfeccionado. Esta será siempre la Universidad de ustedes, una especie de madre que, con sus virtudes y sus defectos, de alguna manera los ha engendrado para el ejercicio profesional, para labrarse un futuro, para desarrollar sus capacidades en la sociedad.

Si han encontrado deficiencias, sepan que los decanos están siempre preocupados por mejorar los planes de estudios, y por acrecentar la calidad de las clases tanto en sus contenidos como en su didáctica. Y cada uno de los directivos sueña con mejorar la Universidad en todos los sentidos.

Pero nosotros esperamos que ser graduados de la UCA marque una diferencia. Por eso siempre, preferimos utilizar, más que “capacitación”, la expresión formación. Me gusta comentar algo que se explicita en el ranking inglés QS, que mide la calidad de las Universidades. Uno de los ítems es la preferencia de los empleadores, las empresas e instituciones que dan trabajo, que buscan graduados. Allí esta Universidad aparece como la preferida de todas las Universidades argentinas de gestión privada y como la segunda en el total de Universidades argentinas. ¿Por qué? Precisamente porque se advierte que la formación profesional está acompañada por otros aspectos educativos que hacen a una formación integral. Esto tiene consecuencias, porque se advierte que la persona que ha recibido esa formación más amplia ha adquirido, quizás sin darse cuenta, otras capacidades, otros elementos de juicio, otras perspectivas a la hora de analizar los problemas, y otras actitudes ante las dificultades que se presentan. Es posible que ustedes no lo adviertan ahora. De hecho, cuando uno conversa con graduados, se da cuenta que lo van reconociendo y valorando con el paso de los años, cuando los vaivenes y los golpes de la vida les muestran que aquí han recibido aportes que les ayudan a vivir, a pensar y a enfrentar la existencia.

Los tiempos cambian, han surgido muchas universidades nuevas, sea de gestión privada como estatal. Se ha desarrollado una competencia entre Universidades que hace que algunas tomen decisiones para poder captar más alumnos, como reducir los planes de estudios a las asignaturas más prácticas y eliminar todo lo que sea formación humana y cultural, todo lo que sea enseñar a reflexionar. O, en otros casos, dictar las clases teóricas en grupos de 200 alumnos, porque esas clases interesan menos. La UCA se ha resistido a transitar ese camino, y, aunque le traiga consecuencias, no ha resignado su misión de formar personas. No para darles una infinidad de datos o contenidos teóricos, sino para ayudarles a reflexionar sobre la vida, sobre la sociedad, sobre su propia profesión. Eso se valora con el tiempo, así como, con el paso del tiempo, en definitiva, lo que más interesa no es qué tengo, cómo aparezco, sino mi ser, quién soy, quién soy.

Esperamos que ustedes puedan desempeñar una profesión no sólo con entusiasmo, sino con esmero, competencia, profesionalismo y calidad humana. Si en el mundo la competencia lleva a que no todos se alegren cuando ustedes tengan éxito, aquí realmente deseamos que les vaya bien.

Aquí se les ha propuesto desarrollar una profesión con valores. Estamos en una época que nos lleva a encerrarnos mucho en la búsqueda de comodidades e intereses mezquinos, que nos aísla y a veces nos asfixia. Ustedes mantengan vivo el sueño del servicio generoso y gratuito, para que dejen una huella detrás de su paso por este mundo. Cada uno de ustedes está llamado a mejorar el mundo con su tarea, sea deslumbrante o discreta. Lo importante es dar lo mejor de uno mismo donde sea, por donde les toque pasar.

Pido sinceramente a Dios que les regale a todos ustedes lo que más necesiten, que los alivie en sus preocupaciones, que los guíe por la vida y los proteja siempre.

Mons. Dr. Víctor Manuel Fernández
Arzobispo Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina