UCA

Universidad, empresa y negocios. Caminos de integración

Buenos Aires, Escuela de Negocios de la Pontificia Universidad Católica Argentina, 30 de Junio de 2010

La interacción Universidad-Empresa se está viendo cada vez más enriquecida, y tiene que ver con los grandes ejes de la vida universitaria:

1) Tiene que ver con la docencia, porque las Universidades aportan a las Empresas el personal capacitado que necesitan. Por consiguiente, mientras mejor nivel posea una Universidad, mejor será para la Empresa. En este sentido, es una excelente inversión el dinero que aportan las Empresas para que las Universidades puedan elevar su calidad docente, sus recursos didácticos, el equipamiento, la actualización de sus bibliotecas, el nivel de sus carreras. A su vez, las Empresas pueden ayudar indicando a las Universidades las nuevas necesidades que surgen en el dinámico y cambiante mundo de hoy. Aun los planes de estudios de algunas carreras pueden ser revisados cuando las Empresas hacen notar que sus necesidades han cambiado. Por otra parte, hoy se habla mucho de una formación que no es sólo “para” el trabajo sino “en” el trabajo. Tenemos mucho que avanzar al respecto para que los estudiantes se vayan entrenando de una manera más directa en las exigencias laborales de su carrera, con lo cual su formación se vuelve más realista, más profesional, pero también más responsable y motivadora.

2) Tiene que ver con la investigación, porque las Universidades cada vez necesitamos más de los aportes de las Empresas para sostener proyectos de investigación altamente relevantes y para que nuestros investigadores puedan desplegar todo su potencial. Las Empresas, por su parte, necesitan del avance de las Ciencias para poder responder a las necesidades del mercado. Pero hay que advertir que las Universidades, en el sentido más precioso de la palabra “universitas”, aportan un universo de saberes, un conjunto de Ciencias que pueden trabajar interdisciplinariamente, y eso provoca que los resultados y las propuestas sean mucho más ricas, interesantes e integradoras. En este sentido, no es lo mismo un centro de investigaciones agrarias donde haya también ciencias del ambiente y donde no las haya, como no es lo mismo un centro de investigaciones acerca del desarrollo de las potencialidades del personal en un lugar donde haya filosofía y psicología o donde no las haya. El ámbito universitario aporta un plus, y en ese sentido, apoyar proyectos de investigación interdisciplinaria, incluyendo valores, y no sólo proyectos técnicos que resuelvan necesidades inmediatas, puede terminar aportando a las Empresas novedades insospechadas. La trasferencia del conocimiento universitario al sector productivo es a mediano plazo mucho más relevante cuando ese conocimiento es interdisciplinario, integrador de diversos saberes y preocupaciones.

3) Tiene que ver con la extensión y el compromiso social, porque hoy se exige tanto a las Empresas como a las Universidades una clara responsabilidad social. Aun los procedimientos de acreditación de las carreras incluyen la exigencia de alguna actividad de compromiso social, y a la Empresa se le recuerda más que nunca la función social que debe tener la propiedad. Por consiguiente, ya que tenemos en este ámbito una responsabilidad compartida, lo más inteligente y responsable será aunar esfuerzos para que nuestros proyectos sean mejores y más eficientes, para que el impacto real de nuestros esfuerzos sea mayor.

4) Pero también tiene que ver con los negocios. Ya que estamos en el ámbito de una Escuela de Negocios, no quiero dejar de destacarlo. Ya no estamos en la década del `60 donde las Universidades frecuentemente se pensaban como espacios para el debate social y donde la Empresa era palabra prohibida. Hoy tenemos una voluntad más integradora, aun desde el punto de vista de los problemas sociales.

Ahora quiero resaltar que las relaciones deberían establecerse no sólo entre las Universidades y las “fundaciones” de las Empresas, que destinan cierto dinero a diversos proyectos sin ánimo de obtener lucro, y con la intención más o menos disimulada de otorgarle a la propia empresa cierto prestigio en el medio. La relación no debe estar mediada sólo por las fundaciones sino que también debería ser un buen negocio, tanto para la Universidad como para la empresa. Es decir, tiene que haber proyectos de investigación y desarrollo donde la Universidad presta el saber y la capacidad de innovación de sus investigadores y la Empresa no sólo aporta dinero y recursos sino que también le indica a la Universidad necesidades, carencias, sectores del saber donde hay vacíos que necesitan ser llenados para el desarrollo de la sociedad. De este modo, la Empresa le ofrece al saber de una Universidad un camino para que la investigación pueda tener un mayor impacto social. Y la Universidad le ofrece a la Empresa un saber innovador que da lugar a buenos negocios, porque la investigación aporta novedades que crean nuevos productos y generan originales proyectos comerciales. Llegar a estos buenos negocios supone también apoyar la labor docente de la Universidad, porque son los alumnos bien formados los que luego se convierten en buenos investigadores. Esta relación Universidad-Empresa es siempre original en cada lugar de la tierra, y no se puede copiar, porque necesita interactuar con la cultura del lugar que tiene unas necesidades y una sensibilidad cultural propia. A largo plazo no hay buenos negocios ignorando la cultura específica de la población.

Por último quiero resaltar que hacer negocios no es un pecado permitido. Quien hace buenos negocios está desarrollando un regalo de Dios que es quien le dio esa capacidad. Explayando esa capacidad, beneficia a todos. Porque si hay buenos negocios, hay dinero en desarrollo y en circulación, cosa altamente positiva para la economía del país y consiguientemente para toda la sociedad. Pero cuando esos negocios unen a la Empresa con la Universidad son muchos más los beneficiados y se produce mucha vida, una dinámica de desarrollo mucho más enriquecedora e integradora.

Pbro. Dr. Víctor Manuel Fernández
Rector de la Pontificia Universidad Católica Argentina