Jornada de Ambiente, Energía y Producción

El Vicerrectorado de Investigación conjuntamente con las Facultades de Ciencias Fisicomatemáticas e Ingeniería, Ciencias Agrarias , Química e Ingeniería de Rosario y PEPACG , organizaron el 25 de septiembre una jornada académica dirigida especialmente a alumnos y profesores de las unidades convocantes y las del ciclo humanista cristiano, con el objeto de ampliar sus perspectivas en un diálogo fecundo.

Programa

14:15 – Introducción a la jornada a cargo del Rector Presbítero Dr. Víctor Manuel Fernández.

a) Área técnico industrial

14:30- “Producción sustentable de biodiesel” a cargo de Adela Hutin, Marcelo Turchetti, Juan Montesano (Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas e Ingeniería/ UCA)
Comentarios: Martín Grandes (Facultad de Ciencias Económicas/UCA, Investigador del CONICET)

15:00-“Catalizadores ambientales” a cargo de Ignacio Coria y Sabrina Hernández (Facultad de Química e Ingeniería de Rosario/UCA)
Comentarios: Miguel Ángel Laborde (Investigador del CONICET, Director del Laboratorio de Procesos Catalíticos, Facultad de Ingeniería UBA)

Moderador: Alejandro Mohamad

b) Manejo y usos de los recursos naturales

15:30- “Río Sauce Chico: Estudio hidrográfico para un desarrollo sustentable” a cargo de Mariana Torrero (Equipo Interdisciplinario para el Estudio de Procesos Atmosféricos en el Cambio Global/UCA)
Comentarios: Rafael S. Seoane (Instituto Nacional del Agua)

16:00-16:30- Intervalo

16:30- “Herbicidas y Ambiente” a cargo de Luz Zapiola (Facultad de Ciencias Agrarias/UCA)
Comentarios: Miguel Schiavone (Facultad de Ciencias Médicas/ UCA)

17:00- “Cambio Climático y Viticultura” a cargo de Pablo Canziani (Equipo Interdisciplinario para el Estudio de Procesos Atmosféricos en el Cambio Global/UCA)
Comentarios: Clara Zamora (Facultad de Ciencias Agrarias/UCA, Investigadora del CONICET)

Moderador: Jorge Galotta

c) Visión humanista

17:30- Temas humanísticos que se despliegan de los aspectos tratados.
Reflexiones y aportes para una cosmovisión humanista y cristiana a cargo de Lucio Florio (Consejo de Investigaciones/UCA), Gustavo Giuliano (Instituto para la Integración del Saber/UCA), Paula Noseda (Equipo Interdisciplinario para el Estudio de Procesos Atmosféricos en el Cambio Global/UCA)
Conceptos a presentar:
Desarrollo sostenible y complejidad
Prudencia y justicia ambiental
Principio precautorio

Moderador: Francisco Casiello

18:00- Cierre de la jornada

Abstracts

  • Herbicidas y biotecnología como herramientas para la producción sustentable.María Luz Zapiola

Tan pronto el hombre comenzó a cultivar el suelo para producir alimentos tuvo que desarrollar estrategias para controlar las malezas. Desde el punto de vista agronómico, una maleza es toda planta que crece en un lugar y momento no deseado por el hombre. En este sentido, compiten con los cultivos, con la producción de forraje, disminuyen la calidad de la producción, alteran la estética del paisaje, dificultan el manejo de los espacios verdes y redes viales, entre otros daños. La mejor forma de manejar las malezas es prevenir su establecimiento, pero una vez que ya se establecieron en una región debemos recurrir a las herramientas disponibles para controlarlas. Los herbicidas son solo una de las tantas herramientas que tenemos para manejar las malezas. En la búsqueda constante del hombre por incrementar la productividad agrícola, los herbicidas, como sustancias capaces de detener el desarrollo de una planta, fueron desarrollados a partir de mediados del siglo pasado. En la actualidad contamos con varios tipos de herbicidas diferentes, con propiedades muy diversas. Básicamente podemos clasificarlos como selectivos y no selectivos, dependiendo del espectro de especies que controlan; sistémicos o de contacto, dependiendo su movimiento en la planta; residuales y no residuales, dependiendo su período de acción; y en varios grupos según su mecanismo de acción, es decir según la reacción química que interrumpen en la planta. También se pueden clasificar según su toxicidad y su riesgo para el medio ambiente.

Otras de las herramientas disponibles para el control de malezas con que cuenta el hombre son los métodos físicos, mecánicos y culturales que se integran, junto con el control químico, en el manejo integrado de malezas. Idealmente tenemos que pensar en el sistema como un todo y hacer planes a mediano y largo plazo para hacer un manejo sustentable de malezas. Pensar en el largo plazo es importante porque, desde el punto de vista biológico, las malezas como los seres humanos y los animales, son especies diversas, donde cada población tiene individuos con distintas características que le facilitan adaptarse a una u otra situación. A su vez, las malezas en general producen muchas semillas por ciclo, asegurándose la continuidad de la especie. Como nosotros y todos los organismos vivos, las malezas tienen ADN y este ADN sufre mutaciones que pueden reflejarse en ventajas o desventajas con respecto a la adaptación. Si utilizamos siempre la misma herramienta de control de malezas, terminamos seleccionando aquellos individuos de la población que tienen la habilidad de sobrevivir y esos son los que se multiplican, reflejándose en lo que se denomina resistencia a la herramienta de control aplicada. En el caso del uso de herbicidas, un uso continuo de un mismo herbicida, o de herbicidas con el mismo mecanismo de acción, termina generando resistencia a herbicidas en una población de malezas.

El desarrollo de conocimientos sobre biología y ecología de malezas es clave para determinar los mejores métodos de control y desarrollo de nuevos herbicidas. En la carrera del hombre para incrementar la productividad también se generaron los cultivos resistentes a herbicidas, algunos de los cuales son transgénicos y otros no. En este sentido, la biotecnología bien aplicada, es un aporte crítico para la agricultura sustentable. El desarrollo de los cultivos resistentes a herbicidas representó en el mundo un incremento en la productividad por facilitar el control de malezas que de otra forma eran difíciles de controlar. En la Argentina en particular, la introducción de la soja transgénica resistente a glifosato a mediados de los 90’s permitió disminuir drásticamente la presión de la principal maleza del cultivo de ese momento que era el sorgo de Alepo. Debido a la gran eficacia de los herbicidas para controlar las malezas y la reducción en gastos de energía que implica su utilización, la producción de cultivos extensivos es muy dependiente del control químico de malezas, independientemente que se apunte a un manejo integrado de malezas. Por ello y debido al valor que tienen los herbicidas como herramienta de control de malezas dentro del sistema, se debe promover su empleo en forma racional teniendo en cuenta los peligros potenciales respecto de la aparición de resistencia y cambios en el espectro de malezas que pudieran resultar si se abusara de un producto en particular en el tiempo. Asimismo, el uso racional de los herbicidas es clave para asegurar la protección del medio ambiente y contribuir a la sustentabilidad de los sistemas. Teniendo en cuenta el desarrollo que ha alcanzado la agricultura en el mundo y la cantidad de habitantes a alimentar, es utópico e inviable pensar en erradicar el hambre en el mundo sin la utilización racional de herbicidas para la producción de alimentos, fibras y energía a partir de fuentes vegetales.

  • Desarrollo sostenible, JusticiaAmbiental y Principio precautorio. Paula Noseda.

El desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes, sin poner en peligro las de las generaciones futuras. Dicho concepto es clave al momento de conciliar el desarrollo económico con la protección ambiental y el bienestar de las personas. Sin embargo en la práctica no es fácil hacer realidad su aplicación.

El desarrollo sostenible es aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes, sin poner en peligro las de las generaciones futuras. Dicho concepto es clave al momento de conciliar el desarrollo económico con la protección ambiental y el bienestar de las personas. Sin embargo en la práctica no es fácil hacer realidad su aplicación.

En tal sentido, observamos que el Derecho se constituye en la herramienta privilegiada para toda política a favor de la protección del Ambiente. Ello se constata al revisar la evolución del Derecho. Primeramente, en el ámbito del Derecho Internacional a través del reconocimiento por parte de los países del mundo de la “cuestión ambiental” y de los principios la rigen. Luego en los Derechos internos que como en el caso de Argentina, reforman sus constituciones receptando el Derecho a un ambiente sano, otorgando garantías para el acceso a la justicia ambiental y obligando a la recomposición del daño ambiental. A su vez, ello es ampliado y reglamentado por la normativa dictada en su consecuencia y las sentencias de los tribunales del todo el país que se hacen eco de este paradigma ambiental. Sin embargo, la diseminación de lo ambiental no es tarea sencilla ya que, al momento de resolver problemas ambientales el Juez debe tratar de armonizar múltiples intereses enfrentados y legítimos a la vez.

Es frecuente, que en algunos casos se planteé la falta de certeza científica sobre los efectos de determinada actividad que potencialmente podrían causar daño grave al ambiente o a la salud de las personas. En dichos casos, el Derecho Ambiental prevé se aplique el “Principio Precautorio” a fin de tomar aquellas medidas a favor de la protección del ambiente y la salud de la personas. A modo ilustrativo, a continuación se citan algunos casos jurisprudenciales.

Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires, 08/08/2012, D., J. E. F. Fundándose en el “Principio Precautorio” (sin necesidad de acreditar el daño grave concreto) se decidió hacer lugar a un amparo cuando lo que se persigue es que se guarde una distancia de la vivienda a partir de la cual se apliquen plaguicidas en una parcela rural afectada a la producción agrícola y que se controle el tipo de agroquímicos utilizados junto con la plantación de un cerco vivo para mitigar los efectos contaminantes ya que la familia los ha padecido en sus cuerpos, a raíz de las tareas de fumigación llevadas a cabo en contravención con las normas que regulan esa actividad, produciendo, además, una afectación negativa del ambiente.

Corte Suprema de Justicia de la Nación, 29/12/2008, Salas, Dino y otros v. Provincia de Salta y otro. “(…)toda vez que en el caso media suficiente verosimilitud en el derecho y en particular la posibilidad de perjuicios inminentes o irreparables, de conformidad con lo establecido en el art. 232, CPCCN., y por resultar aplicable al caso el principio precautorio previsto en el art. 4, ley 25675, corresponde hacer lugar a la medida cautelar solicitada (…) No obstante ello, al no haber individualizado con precisión los demandantes cuáles son los desmontes o talas de bosques nativos autorizados por la provincia de Salta que afectan las áreas de influencia de las comunidades que representan, y al haber destacado especialmente que durante el último trimestre del año 2007 se habría verificado un abrupto incremento en los pedidos de autorizaciones a esos efectos, circunstancia que la atribuyen a que en aquel momento era inminente la sanción de la Ley Nacional de Presupuestos Mínimos de Protección Ambiental de los Bosques Nativos 26331, a fin de evitar perjuicios o gravámenes innecesarios se hace lugar a la a la medida cautelar solicitada con los alcances expuestos, y, en consecuencia, ordenar de manera provisional, el cese de los desmontes y talas de bosques nativos en los departamentos de San Martín, Orán, Rivadavia y Santa Victoria, autorizados por la provincia de Salta durante el último trimestre del año 2007…”.

  • Reflexiones y aportes para una cosmovisión humanista y cristiana. Gustavo Giuliano.

Desde su instalación por parte de las Naciones Unidas, el término "Desarrollo sustentable" ha sido objeto de una variedad de interpretaciones. Tal amplitud ha ido transformando dicho concepto en un fetiche vacío de significado. Un ejemplo de tal hecho queda evidenciado en el fracaso de la última Cumbre de la Tierra de Rio de Janeiro donde no fue posible consensuar una agenda unificada entre los diversos actores intervinientes. Ante esta situación resulta de relevancia rescatar la mirada que se encontraba presente durante los años setenta entre los intelectuales preocupados por la cuestión de la justicia social y el medio ambiente. Entre ellas, el pensamiento de Ivan Illich se destaca por su aguda crítica radical. Su texto "Energía y equidad" es de una actualidad y profundidad tales que lo hacen particularmente propicio para pensar la cuestión del desarrollo desde una perspectiva interdisciplinar.

Desde su instalación por parte de las Naciones Unidas, el término "Desarrollo sustentable" ha sido objeto de una variedad de interpretaciones. Tal amplitud ha ido transformando dicho concepto en un fetiche vacío de significado. Un ejemplo de tal hecho queda evidenciado en el fracaso de la última Cumbre de la Tierra de Rio de Janeiro donde no fue posible consensuar una agenda unificada entre los diversos actores intervinientes. Ante esta situación resulta de relevancia rescatar la mirada que se encontraba presente durante los años setenta entre los intelectuales preocupados por la cuestión de la justicia social y el medio ambiente. Entre ellas, el pensamiento de Ivan Illich se destaca por su aguda crítica radical. Su texto "Energía y equidad" es de una actualidad y profundidad tales que lo hacen particularmente propicio para pensar la cuestión del desarrollo desde una perspectiva interdisciplinar.

  • Río Sauce Chico: Estudio hidrográfico para un desarrollo sustentable. Mariana Torrero.

A raíz de la importancia que a nivel mundial se le otorgó a los sistemas fluviales y sus cuencas hidrográficas, comenzaron los estudios en la región pampeana (cabe mencionar que en Argentina las áreas más estudiadas corresponden a la cuenca del Plata, a los ríos de Mendoza y San Juan y en menor medida a los de la Patagonia. Dichos estudios datan desde 1947.)

A raíz de la importancia que a nivel mundial se le otorgó a los sistemas fluviales y sus cuencas hidrográficas, comenzaron los estudios en la región pampeana (cabe mencionar que en Argentina las áreas más estudiadas corresponden a la cuenca del Plata, a los ríos de Mendoza y San Juan y en menor medida a los de la Patagonia. Dichos estudios datan desde 1947.)

En la provincia de Buenos Aires, el primer estudio hidrográfico que aborda la problemática en forma integral de una cuenca de llanura es en 1999, en el río Quequén Grande. Desde entonces, sólo se efectuaron estudios de estas características en las cuencas del Quequén Salado, Claromecó y Pescado Castigado.

Para el área no existen trabajos de investigación que consideren a la cuenca del río Sauce Chico como unidad de análisis. Por ello, y dada la importancia que tienen los estudios hidrográficos desde la ciencia geográfica (por la interrelación de procesos físico ambientales) y por la especial atención que merecen los ríos de la llanura pampeana, por la estrecha relación que tiene el recurso hídrico con las actividades humanas que allí se desarrollan, es que surge la necesidad de conocer el comportamiento y características del río Sauce Chico.

El estudio integrado de las variables físicas y humanas constituye un aporte original al conocimiento geográfico de nuestro país y contribuye al desarrollo regional, con el fin de proteger, mejorar y restaurar la cuenca hidrográfica del río Sauce Chico.

Los ríos de la llanura pampeana tienen una estrecha relación con las actividades humanas que allí se desarrollan, por ello surge la necesidad de conocer el comportamiento y características del río Sauce Chico. El presente es un trabajo de tesis doctoral.

El río Sauce Chico nace en el Sistema orográfico de Ventania, Argentina y desagua en el estuario de la bahía Blanca. El área es agrícola-ganadera y hortícola. El objetivo es estudiar la hidrografía de este río, analizar las manifestaciones de degradación y los problemas generados a partir del manejo y uso del recurso hídrico a fin de promover el desarrollo sustentable de la cuenca. Los resultados mostraron una cuenca con reactivación erosiva. Se evidenciaron aspectos del cambio climático. Se reflejó el predominio del proceso de infiltración. El régimen del río se clasificó como simple de alimentación pluvial continental. El Índice de Vulnerabilidad Hídrica determinó mayor vulnerabilidad de su red de drenaje. Se identificaron áreas de anegamiento, erosión hídrica e inundaciones. Los cambios en la vegetación y en los usos del suelo se asociaron a las condiciones climáticas, topográficas y edáficas. Se evidenció una disociación entre los objetivos políticos y la necesidad real de los productores.

  • Cambio Climático y Vitivinicultura . Pablo Canziani y Equipo

Los procesos del cambio global impactan de distinta manera sobre las componentes ambientales, sociales y productivas. Algunos sistemas se ven afectados más que otros por los cambios ambientales generados por el hombre durante el siglo XX, especialmente durante las Ultimas décadas. Un importante sector agroindustrial del país, en pleno crecimiento y con una importante cadena de valor, es la vitivinicultura. La vitivinicultura aporta significativamente no sólo en la producción de vinos, sino también en alimentos de alto poder nutritivo, la farmacología y la cosmética. Sin embargo, esta actividad es considerada internacionalmente como una de las más vulnerables a los procesos de variabilidad y cambio climático dado que no solo se trata de un cultivo que requiere condiciones climáticas y ambientales para rendir sino también que existen fuertes lazos entre producción, sociedad y culturas regionales.

Los procesos del cambio global impactan de distinta manera sobre las componentes ambientales, sociales y productivas. Algunos sistemas se ven afectados más que otros por los cambios ambientales generados por el hombre durante el siglo XX, especialmente durante las Ultimas décadas. Un importante sector agroindustrial del país, en pleno crecimiento y con una importante cadena de valor, es la vitivinicultura. La vitivinicultura aporta significativamente no sólo en la producción de vinos, sino también en alimentos de alto poder nutritivo, la farmacología y la cosmética. Sin embargo, esta actividad es considerada internacionalmente como una de las más vulnerables a los procesos de variabilidad y cambio climático dado que no solo se trata de un cultivo que requiere condiciones climáticas y ambientales para rendir sino también que existen fuertes lazos entre producción, sociedad y culturas regionales.

Para poder evaluar las consecuencias de los procesos climáticos en el sector vitivinícola nacional, una de las principales agroindustrias del país, que se extiende hoy desde Salta hasta Chubut, y a partir de allá colaborar en la construcción de estrategias, junto con los empresarios y el sector público, para mantener la actividad mediante su adaptación a las nuevas condiciones climáticas, es necesario conocer por un lado la evolución del clima en las regiones vitivinícolas del país, estudiar las respuestas de los cultivos específicos (varietales) y evaluar, frente a la respuesta que estos hoy tienen a la variabilidad climática, la resiliencia/adaptabilidad productiva en futuro escenarios.

Con este fin se están llevando adelante estudios, para vincular la producción y la fenología de la vid con los procesos climáticos, en una primera etapa, para la Provincia de Mendoza, principal región productora de vid, vino y derivados. Los estudios realizados a la fecha indican una clara relación entre rinde por hectárea y ciclos climáticos de mediano y largo plazo, impactos de eventos severos y situaciones climáticas estacionales, como por ej., temperaturas máximas y mínimas a finales de primavera y verano. Se observan también cambios en etapas fenológicas asociados con la tendencia de temperatura en las zonas productivas, que dependen del varietal considerado. En etapas subsiguientes se evaluarán la relación entre componentes bioquímicas de la vid con el clima, nuevas zonificaciones productivas y finalmente potenciales consecuencias de los escenarios climáticos proyectados.

Este tipo de investigación aplicada requiere una importante vinculación con el sector productivo y con las Áreas del estado pertinentes. Estos vínculos son necesarios tanto para poder contar con la colaboración de los productores en la recolección y registros de datos para los estudios, para el establecimiento de pautas homogéneas para la observación fenológica y meteorológica que faciliten la realización de los estudios, así como para poder conocer las necesidades y perspectivas que ellos tienen ante los problemas climáticos y ambientales que los afectan. A su vez la vinculación con el sector de toma de decisión privado y estatal es necesaria para su concientización y para poder brindar la información necesaria para la toma de decisión. En este marco se ha colaborado activamente en la creación del FIAVIS â Foro Intersectorial Argentino de Vitivinicultura Sustentable y al día de hoy se lleva adelante su coordinación, con la participación de actores del sector productivos, ONGs y academia entre los que se incluye el PEPACG y la Facultad de Ciencias Fisicomatemáticas e Ingenierías.

Se presentan los resultados de las investigaciones aplicadas llevadas adelante hasta la fecha, así como las actividades de vinculación con los sectores privados y públicos involucrados.

  • La cuestión ambiental desde la ética personalista y la fe en la creación.Lucio Florio

1. Hay una novedad en la historia: se trata de la conciencia de la finitud de la biosfera y de los riesgos ambientales para toda la humanidad. Ya sea en versiones más maximalistas (probable destrucción masiva) o minimalistas (habrá cambios graduales en el clima y en la biosfera), existe la convicción de que estamos modificando riesgosamente las condiciones de vida del planeta. Esto está en la raíz de que, por ejemplo, estemos hablando conjuntamente de producción y ambiente. Si nos hubiésemos congregado a fines del siglo XIX o en la primera mitad del XX simplemente hablaríamos de producción y progreso. Por el contrario, las exposiciones presentadas han relacionado la cuestión productiva con el cuidado ambiental.

1. Hay una novedad en la historia: se trata de la conciencia de la finitud de la biosfera y de los riesgos ambientales para toda la humanidad. Ya sea en versiones más maximalistas (probable destrucción masiva) o minimalistas (habrá cambios graduales en el clima y en la biosfera), existe la convicción de que estamos modificando riesgosamente las condiciones de vida del planeta. Esto está en la raíz de que, por ejemplo, estemos hablando conjuntamente de producción y ambiente. Si nos hubiésemos congregado a fines del siglo XIX o en la primera mitad del XX simplemente hablaríamos de producción y progreso. Por el contrario, las exposiciones presentadas han relacionado la cuestión productiva con el cuidado ambiental.

2. Hay varias maneras de abordar el problema ambiental: las ciencias del ambiente, la filosofía aplicada a la ecología e, incluso, la misma teología, encaran el complejo fenómeno en diversas maneras. También se puede enfrentar el tema desde el marco una ética personalista clásica, que coloca a la persona humana como sujeto ético y las virtudes como el modo de llevar a plenitud las posibilidades de ser del hombre. Se trata de una ética que hunde sus raíces en un ser que no está terminado en sus posibilidades de ser. La areté o virtus, la virtud, es el camino moral como se puede emprender esa búsqueda de plenitud. La palabra “virtud” parece gastada, y resuena como una petición de una moral heterónoma, sin compromiso con lo más nuclear del ser humano. Sin embargo, clásicamente la idea expresaba la posibilidad de actualizar lo más profundamente humano.

3. Es posible relacionar las virtudes humanas con la problemática ambiental. Según la ética clásica, las virtudes cardinales se centran en la justicia: es ella la que hace bueno al hombre (Aristóteles). La prudencia es una virtud intelectiva-práctica que orienta a la persona a obrar justamente, apoyado por la fortaleza y la templanza. En la historia del pensamiento ético, se ha pensado la actividad moral en relación con la alteridad personal, es decir, con el otro. Ahora bien, la crisis ambiental está obligando a pensar no solamente en relación al otro personal, sino al otro natural.

4. El concepto clásico de prudencia la entendía como una función de conocimiento para la acción práctica (principios y caminos concretos). Era vista como la primera entre las cardinales, orientando a las restantes. Aplicada al problema ecológico se puede encontrar una dimensión personal, pues cada individuo debe practicarla en su área, pero que es insuficiente. En efecto, dada la complejidad del fenómeno, se necesita de una articulación práctica de la prudencia en ámbitos jurídicos y políticos. En ese sentido, parece que el principio precautorio pueda ser comprendido como una extensión de la prudencia ambiental.

5. Se habla hoy en día de justicia ambiental. Se pone el énfasis en nuevas “alteridades” que han aparecido en el horizonte humano: la naturaleza (seres vivientes, ecosistemas, biosfera en general), pero también los otros mediatizados por la naturaleza (pobres ambientales, migrantes climáticos), incluso transgeneracionales (los que habitarán en un ambiente deteriorado).

6. Uno de los desafíos intelectuales de los creyentes es pensar con categoría de fe la crisis ecológica. Ésta se presenta, pues, como un desafío para profundizar la fe en el Dios creador y providente. En efecto, la fragilidad de la biosfera, medio vital del hombre, exige que los creyentes cristianos ahonden aquello que formulan en el artículo del Credo: “Creo en Dios, Padre todopoderoso, creador del cielo y de la tierra”. Este núcleo de fe en el Dios creador se presenta en la actualidad como una dimensión creyente que debe ser sacada a la luz como el aporte específico de los cristianos a la situación ecológica. De manera particular, lo debe hacer en un momento en el que las otras narraciones contemporáneas se manifiestan frágiles para abordar la complejidad del problema. Efectivamente, ni los hegelianismos agonizantes, ni los neo-positivismos en sus vertientes estructuralistas o cientificistas, ni los diversos antropocentrismos herederos del iluminismo parecen estar en condiciones de enfrentar teóricamente un horizonte de catástrofe de la vida y de una probable auto-aniquilación humana. En este contexto de debilidad de pensamiento delante de la magnitud inusitada de la crisis de la biosfera -cuyas reales derivaciones se ignoran-, resulta útil recurrir a la fe bíblica en la creación, a fin de solicitar un suplemento de sentido. La revelación bíblica lo puede ofrecer, desde el momento en el que sitúa el vínculo del ser humano y la naturaleza en el amplio contexto de la historia de la salvación: la creación aparece como primer paso de ésta, como “presupuesto para la Alianza” (Karl Barth). Por consiguiente, todo lo que acontece en lo creado adquiere un sentido desde el misterio de la salvación. No es que la revelación bíblica pueda ofrecerse como sentido secular delante de la crisis ecológica, pero puede introducirse en el debate ambiental con una enorme dosis de autoridad de sentido. En otras palabras: tiene un meta-relato coherente que, al menos para el inmenso conjunto de los creyentes, aporta un sentido crítico y, a la vez, esperanzador frente a la grave situación.