UCA

Pontificia Universidad Católica Argentina

Santa María de los Buenos Aires

El Cardenal Bergoglio ofició la Misa de Iniciación de Curso

El Cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, Primado de la Argentina y Gran Canciller de la UCA, presidió en el Auditorio San Agustín la tradicional Misa de Inicio de Clases de la Universidad. La ceremonia fue concelebrada por los sacerdotes presentes y contó con la presencia de autoridades, decanos, directores, empleados administrativos y alumnos de todas las unidades académicas.

Cardenal Jorge Mario BergoglioEl pasado jueves 26 de marzo, en el Auditorio San Agustín del Campus de Puerto Madero, se realizó la tradicional Misa de Inicio de Clases correspondiente al nuevo ciclo lectivo. La ceremonia fue organizada por el Instituto de Espiritualidad y Acción Pastoral de la Universidad y fue presidida por el Cardenal Jorge Mario Bergoglio, Arzobispo de Buenos Aires, Primado de la Argentina y Gran Canciller de la UCA. La Santa Misa fue concelebrada por los sacerdotes presentes y contó con la presencia de autoridades, decanos, directores, empleados administrativos y alumnos de todas las unidades académicas.

En los momentos previos al comienzo de la celebración, el Instituto de Espiritualidad y Acción Pastoral proyectó un audiovisual dirigido a los alumnos, en el que estudiantes de diferentes Facultades e Institutos que forman parte del grupo de Pastoral UCA explicaron las actividades que se realizan anualmente. Los jóvenes hablaron sobre los Retiros InterUCA, las misiones, la adoración al Santísimo, las tareas de catequesis, la peregrinación a Luján, las visitas al Hospital de Niños “Dr. Ricardo Gutiérrez” y los grupos de jóvenes, invitando a todos quienes estén interesados en alguna de dichas acciones a acercase, participar y formar parte de los equipos de trabajo del Instituto.

Miembros de Pastoral UCA, asimismo, guiaron y animaron con cantos la Santa Misa, que se llevó a cabo ante un auditorio completamente colmado. Entre los numerosos sacerdotes que concelebraron la Eucaristía, se hallaban el Director del Instituto de Espiritualidad y Acción Pastoral, Pbro. Dr. Fabián Gallego; el Director del Instituto de Bioética, Pbro. Mgt. Alberto G. Bochatey, O.S.A., y el Director del Instituto para la Integración del Saber, Pbro. Dr. Fernando Ortega.
En su homilía, el Cardenal Jorge Bergoglio se dirigió al auditorio explicando uno de los problemas claves que planteaba el Evangelio del Día. “Sepan que la gloria no viene de los hombres; quien glorifica es el Padre-destacó-. Que se glorifiquen unos a otros es el pecado farisaico número uno, el más profundo.” Luego, recalcando otro de los pasajes mencionados en el Evangelio, el Gran Canciller de la UCA recordó cómo los hombres buscaban riquezas para ser considerados alguien y tener poder, algo que sin duda los convirtió en idólatras. “Les encantaba que los llamaran maestros, que les hicieran reverencias cuando se paseaban por los claustros; frailes malos, buscaban su vanidad -dijo-. Vivían de su vanidad y buscaban riquezas para ser tenidos en cuenta; por lo que tenían, por el poder y por el lugar que ocupaban en la sociedad. Ese continuo enriquecerse y buscar la gloria unos de otros, los llevaba a lo que fue su gran pecado definitivo: la soberbia y el orgullo. Es decir, la idolatría.”

Más adelante, continuando con su homilía, el Cardenal Bergoglio añadió: “Sepamos que todos nosotros somos capaces de ser idólatras si seguimos el camino de estos frailes malos, que buscaban la riqueza y la vanidad y terminaron en la soberbia. Jesús les dice que allí ustedes jamás podrán ser.”. Posteriormente, el Arzobispo de Buenos Aires les habló especialmente a todos los jóvenes que se encontraban en la Misa. Fue entonces que los impulsó a continuar con los planteos y críticas típicas de su edad, pidiéndoles que sean coherentes y nunca vendad su libertad, la que les da el hecho de ser Hijos de Dios. “Nunca vendan esa libertad grande que los lleva a dar sólo Gloria a Dios, y a los demás respeto y amor. La idolatría de la adulación está al alcance de la mano de todos nosotros, es la tentación de cada día, no se salva nadie, ni un obispo, ni un recién bautizado, porque todos somos tentados por ella.”

Para finalizar la Santa Misa, el Card. Bergoglio realizó la bendición anhelando para todos un año lo más próspero posible. “Que esta bendición venga sobre todos nosotros y, por así decirlo, que tenga un buen año -rogó-. Que todos los que hicieron planes y tengan deseos, se les cumplan, y que sigan con una sonrisa en el corazón. Paciencia, esfuerzo, respeto unos con otros, amor y caridad, es lo que pedimos al Señor en esta bendición.”

Fuente: Revista UCActualidad Nº124

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